domingo, 28 de noviembre de 2010

El Discursito...

Buenas tardes a todos los presentes:

En primer lugar, me gustaría reiterar las condolencias a nombre de todos mis compañeros a la familia y amigos de Raúl Jiménez, compañero de la carrera, fallecido el día viernes recién pasado. Algunos lo conocieron más, otros menos, pero eso no significa que pase inadvertida su partida para todos nosotros. Mucha fuerza para ellos en este difícil momento.

En segundo lugar, me gustaría agradecer a todos quienes nos ayudaron a llegar hasta este momento: padres, hermanos, familia, profesores, compañeros, amigos y todos quienes forman parte importante de cada uno de nosotros en nuestra formación como personas y como profesionales del “bien común”. Y en tercer lugar, me gustaría agradecer la confianza de mis compañeros que me designaron, mediante votación democrática, sin binominal de por medio, tamaña labor de pararme frente a todos los que nos encontramos aquí reunidos. No sé porque tengo que hacerlo en esta ocasión siendo que no hablaba ni en clases, pero de todas maneras se los agradezco, muchas gracias. Eso si debo confesar que nunca había estado tan nervioso y transpirando en mi vida. Sin duda, yo creo que hubiesen preferido que viniese el profe Bielsa a dar esta lectura de despedida, pero por culpa de Segovia no se pudo y estoy yo en su reemplazo. No hablaré 3 horas, así que no se preocupen. Seré breve.

A lo largo de nuestras vidas hemos ido observado el desarrollo de varios ciclos y me parece que éste es uno de ellos. Éste que el día de hoy, por suerte o no, llega a su fin. El ciclo del que hago referencia se inició mucho antes de pisar los suelos de esta universidad, dando esa maldita prueba llamada PSU, la cual selló el destino académico de muchos de nosotros y también determinó, para algunos, el área en el que nos desempeñaremos el resto de nuestras vidas. Algunos eligieron esta carrera como primera o segunda opción. Lo que es normal. También habíamos varios que no estábamos muy definidos en qué cosa estudiar y la marcamos dentro de nuestras opciones, por si acaso, a ver si quedábamos o no. Aún recuerdo, durante los primeros días de clases, el rostro horrorizado de Don Ignacio Pérez cuando escuchó que esta carrera fue mi octava opción. El pobre no lo podía creer mientras la mayoría de mis compañeros se reían de lo que había dicho.

Recuerdo cuando entramos a la universidad, sin importar el año, llegamos cargado con la ilusión de conseguir el anhelado cartoncito universitario, aquel que sería la llave que nos abriría más puertas en esa selva que es el mundo laboral. Llegamos, en su mayoría, arriba de una micro de color amarillo pato, de esas que hoy ya no existen, vestidos con la polera, los jeans o el buzo más ordinario que teníamos, ya que sabíamos que seríamos victimas de verdaderos animales con sed de vengar lo que vivieron el año anterior. Harto pelo rubio que antes no lo era, besos a cabezas de chancho, spray hasta en las uñas de las pies, preservativos con yogurt, ropa cortada cuidadosamente para salvar de la vista sólo las partes nobles de cada persona, piscinas llenas de residuos y material orgánico de dudosa procedencia, formaban parte del ritual del que seríamos parte. Ritual que nos iniciaba en este ciclo del que hacía referencia.

A través de estos años conocimos gente nueva, algunos se hicieron amigos, pololos, enemigos, ex y otros que simplemente no se tomaron en cuenta. A algunos les costó más recorrer este camino, ya sea por flojos, carencia de recursos, por carreteros o porque andaban a patadas con los cuatros. Algunos se echaron estadística, conta, software (no te puedes echar software) o algunas de las 15 economías que tenía nuestra carrera. Nos pasaron cosas que siempre llevaremos en nuestra memoria de este tiempo que ya pasó, como, por ejemplo, ¿Cuántos aprendieron aquí que comiendo limones se pasa un poco el efecto de una lacrimógena? ¿Quién no estuvo castigado como 3 meses alguna vez en la biblioteca por quedarse con los libros para estudiar para una prueba, sobre todo el Frank? ¿Quién no descubrió aquí que la JUNAEB aparte de dar comida entregaba los pases? ¿Quién no recordará las míticas fondas de la Usach y los paseos a Cartagena, en los cuales te ibas como una persona respetable y volvías más guasqueado que león de circo? Estas son sólo algunas de las cosas que recordaremos de nuestro paso por la universidad, ya que todos tenemos a su vez recuerdos personales de esta etapa.

Y para ir finalizando, espero, de todo corazón, que cualquiera sea el camino que sigamos cada uno de nosotros en el futuro, por favor, no se tienten con algunos milloncitos que irán apareciendo en el camino (concesionado si trabajan en el MOP), ya que no creo que quieran ver a algunos de los presentes en las noticias o en los diarios, y menos contarle a alguien que ese que sale ahí era su compañero de universidad con el que se graduaron. Espero que no tengamos un Tombolini o un Carlos Cruz entre los presentes. O al menos si caen en tentación háganla en silencio, que no los pillen y recuerden avisar para repartirnos la torta.

Al referirme a ese punto, nunca está demás decirles que lo más importante en la vida es vivirla con integridad y no dar la impresión de ser alguien que no eres. Vivir la vida de una manera honesta y compasiva, siempre tratando de contribuir de alguna manera al vilipendiado y nunca bien ponderado “sector público”, para que así seamos personas dignas a los ojos de Fayol, Taylor y Elton Mayo. Así que para concluir… Mi conclusión sería que sigan su pasión (la que sea), sean honestos consigo mismo, sean auténticos, nunca sigan el camino de alguien más a menos que se queden dormidos en la micro y no sepan dónde están, sólo ahí síganlo. Les recomiendo que nunca den consejos, ya que estos siempre se voltearan contra ustedes, tampoco sigan mis consejos, así que les aconsejo que sean honestos consigo mismo y todo estará bien.

Aunque sé que muchos de ustedes estarán preocupados por su futuro, les digo desde ya que no hay nada de qué preocuparse. La economía de Chile está en ascenso, al ritmo que se esperaba; además nuestro país se consolida en el extranjero a nivel regional; el zafrada y los mineros viven estupendamente; Colo-Colo va a salir campeón nuevamente y Miguel Juan Sebastián me acaba de llamar diciéndome que habrán muchas ofertas de trabajo para administradores públicos recién egresados en su gobierno… así que está todo bien. Todo será como miel sobre hojuelas, piensen que todos, al menos, ya han sobrevivido a un terremoto grado 8.8, ¿Qué más nos podría pasar después de eso? Recuerden también que al momento de salir a buscar trabajo pregunten si hay conexión a Facebook, ya que es ahí donde estamos llamados a pasar la mayor parte de los días de nuestra vida. Así que para concluir este discurso, olviden todo de lo que aquí he dicho y si la vida los trata bien y son exitosos, tan sólo recuerden siempre el lugar de donde vienen, sus orígenes, ya que como dijo alguna vez un gran futbolista nacional: “la fama es emífera ¿No?

Muchas gracias, muy buenas tardes.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Fail Play...


Todos sabemos que nuestra centenaria historia con la pelotita de 32 cascos no ha sido para nada buena. Se nutre tan sólo de pequeños momentos (recuerdos prácticamente), golondrinas que no hicieron verano, flores que en menos de un día marchitaron. La mayoría de estos pequeños idilios con el éxito han estado encabezados por, ya sea técnicos o jugadores, extranjeros. Nunca se ha puesto en duda sus capacidades, ya que la mayoría vienen de tierras más futbolizadas que la nuestra, pero en esta columna he decidido recordar a los grandes "fails" del futbol criollo dentro de estos últimos 10 a 15 años. Gracias a los nuevos mercaderes del fútbol moderno, llamados representantes, hemos visto como cada año (a veces cada semestre) van apareciendo nuevas figuras peloteras, las cuales ni Santa Isabel las conoce, pero que llegan a encender la ilusión del dirigente que ve un video editado a la perfección y del hincha de nuestras canchas que se come todo lo que le prometen a comienzo de año.


Lo más triste es que la lista no es corta, pero lo aún más triste es que estoy seguro de que no faltará el lector que me diga que dejé a más de alguno en la banca del olvido.


Aún recuerdo la llegada de unos brasileños al equipo de las sotanas, que de brasileños tenían sólo el pasaporte. Wagner y Edu Manga eran sus gracias. El primero fue un bodrio mayor, pues ya venía lesionado y cuando estaba en forma, recuperado, jugó 20 minutos y ya estaba fuera de la cancha por un recrudecimiento de su lesión. El segundo jugó un poco más, hizo dos goles, pero no mostró nada del talento que nos tienen acostumbrados los cariocas.


También han pasado varios monicacos bañados de chocolate, o al menos lo intentaron. A Osorno llegaron dos jugadores nigerianos que sólo pisaron el estadio en la presentación, ya que nunca jugaron. En Calama la cosa no fue distinta, ya que un haitiano que venía como gran refuerzo sólo se le vio disfrutar de los partidos desde el palco del estadio, ya que tampoco debutó. Como dato freak se puede decir que en San Felipe se probó, aunque no lo crean, Fabrizio, el de Mekano ("filo con la vivi") con magros resultados, por suerte para el futbol nacional.


Hay también casos de vejetes, de tatas con bastón, pañales y corega que se han paseado por los pastos (alfalfas en algunos casos) nacionales, como el caso del histórico Mario Alberto Kempes, el mismo que viste y calza y que hoy comenta en ESPN. Tuvo un breve paso por un equipo con historia de nuestro futbol, que hoy está en tercera división, Arturo Fernández Vial, a la edad de 43 años. Claramente el dirigente o mercenario que lo trajo no se molestó en pedirle la cédula de identidad. En Colo-Colo, a su vez, ni siquiera se tomaron la molestia de pedirle el carnet y menos los exámenes físicos al paragua Celso Ayala. Con más de 32 primaveras y con una rodilla del porte de una pelota de kiko llegó al cacique. Para ser justos jugó algunos partidos, pero con más que discreta actuación: llegaba tarde a los cruces, con suerte cabeceaba algo y cada vez que había que pegarse un piquecito se lo llevaban como chancho al shoulder. Así nadie puede. El último ejemplo es el vasco que trajo la católica en el presente campeonato, Rodolfo Arruabarrena, que muy estandarte de Boca y del Villareal será, pero que es más lento que el metro en día festivo, eso no está en duda.


Siguiendo con los cruzados, existe una lista de pichangueros que tuvieron un breve periplo por el cuadro pirulo entre ellos están: Iván Gabrich, Sebastián Taborda y, el amigui del "Apache" Tevez, Jonathan Fabbro. Unas bolsas de estiercol con la pelota en los pies. Los casos más curiosos, a mi parecer, de decepciones cruzadas son Rubén Capria y Daniel Garnero. Ambos traían curriculums brillantes, pero al parecer nunca se pudieron acostumbrar a hablar con la papa en la boca ni a las heladas matutinas de San Carlos.


La U tampoco no se salva de esta maldición. Cuántos hinchas del romántico viajero rayaron al menos veinte kilos de papas cuando les dijeron que un jugador formado en Boca Juniors llegaría a sus filas. "Pícaro" le llamaban. Fabián Fernández era su nombre. Firmó y todo, pero no contaba con que el "lulo" Socías tenía los días contados en la U y ambos se fueron de patada en las pompas. Fin de la historia: el tal "pícaro" no piso siquiera el caracol azul. Entre otros bodrios azules tenemos a Darío Cabrol, Fernando Pierucci, José Luis García y Nicolás Sartori. Lo más lamentable para los universitarios fue este último caso azul, que no corresponde precisamente a un jugador sino más bien a un técnico de dudosa capacidad que llegó recomendado por el "superman" Vargas: Salvador Capitano. Este tipo llegó en los tiempos de la quiebra azul y le armaron un equipo que tan malo no era. El asunto es que tanto el "superman" como Capitano renunciaron y los buenos resultados aparecieron solos. ¿Le hicieron la cama? Lo dudo. el tipo era un petimetre de las canchas, ya que después se fue a Perú con los mismos resultados antes descritos.


Pero si hay un club que ha contratado mierdas con choclo en estos 15 ultimos años (con el dolor de mi alma) ha sido Colo-Colo. ¡Qué manera de traer bostas sacadas con pinzas, señores! ¡Ni que fueran a un vertedero a buscar jugadores! De hecho pensaba hacer un capitulo aparte para los bodrios albos, pero me arrepentí. Algunos le echan la culpa a youtube de que inventen a tanto jugadorcillo de poca monta , ya que mucho niñito bueno para la pelota sube videos con sus gracias, sus goles en ligas menores, pero resulta que son los dirigentes lo que se tragan los videitos que cuidadosamente editan los famosos representantes. Para comenzar la lista al ya mencionado Celso Ayala, podemos citar rapidamente los nombres de Paulao, Gustavo Rebollo, Javier Baena, Leonardo Ramos, Fernando Cáceres, Juan Carlos Cisneros, Daniel Sanabria, Marquinhos y Vicente Principiano.


A esta extensa lista se agregan los personajes que más polémica causaron o los más recordados por su paso por las canchas de Pedreros, entre ellos están:


Nicolás Tagliani: Un pelmazo argentino que alguien se lo engrupió de que era bueno y se vino a Chile, a jugar a Palestino, en Cobreloa donde terminó sus días peleando con los hinchas loínos y tirando la camiseta al suelo hasta que lo contrató Colo-Colo. Hizo unos pocos goles y se fue a probar suerte a Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Grecia hasta que regresó a jugar en el Deportivo Temuco de Eduardo Bonvallet, equipo que descendió a tercera división, y del cual sólo se recuerda a Tagliani como un fiasco dentro del área y de sus habilidades pugilísticas al increpar a un hincha que lo tapó a chuchadas durante un entrenamiento.

Gilberto Velasquez: Un paragua que lo único bueno que tenía para jugar atrás, en la zaga alba, era que se parecía al histórico "chano" Garrido, pero resultó que no tenía ni la sombra parecida y se fue al poco tiempo con harta pena y ni una pizca de gloria.

Silvio Fernandez: Un monito que después de destacar en Wanderito, a alguien de Colo-Colo se le ocurrió traerlo, con magros resultados. Aún está fresca en mi memoria la imagen del partido del popular con la Unión Española cuando se perdió un gol, a 3 metros, con el arco pelado, lanzando la pelota al Mall Plaza Vespucio. Una mierda de jugador.

Jairo Castillo: Alias "el tigrillo". Tarde, mal y nunca aparecía de titular en el cacique y cuando entraba era un festival de chascarros y tropiezos con los que la galería reía. La única jornada gloriosa del "tigrillo" en Colo-Colo fue en un partido con Boca en Argentina, en el cual jugó bastante bien (o al menos mejor de lo que nos tenía acostumbrados), pero aún así fue sustituido por el "Bichi" Borgui, quién hizo entrar a José Luis Cabión en su reemplazo (bodrio local, a los cuales creo que también les haré una revisión algún día).

Carlos Salazar: Alias "el caliche". Llegó en un pack por la compra de Macnelly Torres, quién llegaría más tarde. Tenía menos brillo que chaleco de lana y al parecer era mudo porque nadie lo escucho hablar algo en su paso por el cacique. Una vez le hizo un gol a la U. de Conce y por el esfuerzo desplegado salió lesionado.

Nelson Cabrera: Conocido como el gran desastre de las arcas colocolinas y como "el hombre del millón de dólares". Eso fue lo que costó, aunque no lo crean. El tipo cuando llegó prometía bastante, pero con el correr de los partidos se fue desinflando hasta que lo mandaron a la tierra del Conde Drácula a jugar un rato, ya que en Pedreros parece que ya nadie lo quería. Volvió de Rumania y Cagna no se dio por aludido de su presencia. Su última aparición pública fue en un partido de suplentes jugado contra Católica, anterior al partido de fondo, entre los mismos equipos, disputado en el Monumental hace unas semanas.

Claudio Bieler: Alias "Caruchita". El gran pecado de este hombre fue cargar con el parecido de otro bodrio (del que me explayaré más adelante) llamado Adrían Fernéndez, alias "Carucha", de ahí el origen de su apodo. El tipo no era un crac, pero tampoco era un espanto en la cancha. Para ser justos tuvo mala suerte. En el tiempo que estuvo hizo 6 goles y tuvo como unos 30 tiros al palo en todo el campeonato. ¡Todo un récord! Al tiempo después se fue a Liga Universitaria de Quito donde es considerado un crac, ganó y fue goleador de la Copa Libertadores, jugó el mundial de clubes (donde hizo un gol) y actualmente milita en Racing de Avellaneda en donde alterna entre titulares y suplentes.

Los actuales: Entre éstos se encuentran Gino Clara y Javier Campora. El primero, un flaco deslucido, con patas de hilo, apodado "triatleta" por la fanaticada alba (corre, bicicleta y nada) debido a su forma de jugar, poco ha aportado desde su llegada al cacique. Dado a quedarse con la pelotita más de lo adecuado y a esconderse en el banderín del corner, no ha llenado el paladar del hincha albo y lo más probable sería que se fuera a fin de año. Caso distinto el de "Callampora" quién salvó su sueldo con el agónico gol que le marcó a la U en el último clásico y, por lo que dicen las malas lenguas, se estaría quedando hasta el otro año.

Sin duda lo mejor hay que dejarlo para el final. Creo que nunca un equipo podrá contar en sus filas a tan distinguido jugadores como lo tuvo Colo-Colo en los tiempos en que lo dirigía Ricardo Mariano Dabrowski. El grupo lo componían Germán Real, Marcelo Verón, Darío Cajaravilla y Adrián "Carucha" Fernández. Todos ellos llegaron en un pack "gracias" a las gestiones realizadas por el mismo Dabrowski y "su" representante, Luis Belvedere.

Germán Real: Fue el único de los cuatro que sobrevivió a la guillotina de fin de año, ya que hizo unos pocos goles más que "Carucha", el símbolo de este montón de escorias futboleras. Luego de irse del popular se le perdió la huella.

Marcelo Verón: Su único mérito fue el ser el jugador más narigón, incluso superando por lejos al "Pipa" Estévez, que haya pisado las canchas nacionales. Una basura futbolística en pocas palabras.

Darío Cajaravilla: Por lo que recuerdo jugaba de central. Comenzó jugando de titular, pero con el andar de las fechas fue alternando con la suplencia al punto que fue tanto sus vistas a la banca que su propia madre telefoneó a Dabrowski para que lo hiciera jugar. Realmente patético.

Adrián Fernández: Alias "Carucha". Fue el símbolo de este pack de jugadores (si es posible llamarlos como tal) que pasaron por el cacique. Se compenetró tanto en la mente del hincha chileno que ahora a cada bolsa de mierda con una pelota en los pies le denominan "Carucha" o que, al menos, es el punto de referencia. Su paso sin lugar a dudas será recordado siempre por esas cualidades. Aún creo tener pesadillas por ese histrionico guatazo que se mandó en un clásico contra la U que significó perderse un gol solo a menos de metro y medio del arco, y de ese penal que mandó al lado del vertical frente a Cobresal, en el que los mismos hinchas albos festinaron con el error. Para honrar su nombre es justo señalar que marcó 2 golazos: uno a Audax y otro a Coquimbo. En la actualidad, gracias a las gestiones de su representante y de su aún mejor curriculum-video que circula por Youtube, "carucha" sigue mostrando sus "habilidades" con el balón en el PFC Chernomorets 919 de Bulgaria. Previo a esto se dio un paseo por Bolivia, Emiratos Árabes y por la liga Suiza.



By IgOrCeTe...