
Así de flayte se ha puesto nuestra campaña presidencial para las futuras elecciones de este año.
Siempre se ha dicho que al momento de referirse a “algo” es porque a uno realmente ese “algo” le es de interés. Es por esto que suena un poco raro cuando Andrés Palma y Paula Narváez, ambos partidarios de Eduardo Frei, la segunda es vocera del comando, hablan de la activa participación que tiene Karen Doggenweiler en la campaña de su marido, Marco Enríquez-Ominami, todo esto a raíz de que la persona en cuestión es un rostro de televisión y pudiera ésta tener una influencia sobre los votantes al salir en terreno junto a MEO. La mencionada señorita Narváez apunta a que es una materia que “corresponde a TVN pronunciarse”. Esto, sin duda, es un acto de “tirar la piedra y esconder la mano”, o sea, es una sutil forma de pedir que se haga algo con respecto a esta materia al interior de las campañas. MEO sale en defensa de su esposa, lo cual es algo lógico, en tanto Frei señala con cierto desdén que “no habla de farándula”, término que no se tiene conocimiento a quién o a quienes hace referencia: si es una forma despectiva de referirse a MEO o una manera de llamar a esos temas “tan particulares” que constantemente son lanzados al escenario político por los distintos comandos presidenciales.
A mi parecer, más que preocuparse de estas nimiedades es necesario ir a los problemas de fondo y discutir ideas políticas viables de ser realizadas. A este momento, Eduardo Frei aún se sigue negando a presentarse a un debate con MEO y ha eludido constantemente ir al programa “Tolerancia Cero” por considerar que Chilevisión es un canal de Sebastián Piñera.
¿Hagamos un poco de memoria? Aún recuerdo cuando en la campaña de Michelle Bachelet participaban activamente actores, cantantes, gente de “farándula” tanto nacional como de otros países. Recuerdo que en ese momento nadie discutía si fulano o fulana salía en televisión y si esto debía regularse, pero al parecer cuando es usado por otro candidato distinto al de la Concertación esto parece ser un pecado, aún si se tratase de la esposa, pareja o “pierna suave” (pa’ seguir con la flayteza imperante) del “acusado de tamaña intervención”.
bY iGorCetE... en su nueva versión.... re-novado...
iu nou!!
